Como salido de entre sus pliegues, el artesano se redefine en cada nueva producción.
De mano firme y de suave corazón, no existe material que no le sea maleable.
Así, un día el que era niño de calle abierta aprendió el oficio del encuadernado. Ser de a poco la herramienta de uno mismo, ese es el desafío del que es en él mismo toda su subsistencia.
El Luigi es pibe con hambre de descubrir, esa es ambición de todo hombre, pero quienes de veras se edifican y desarraigan de temprano para el viaje, son quienes consiguen librarse de todo equipaje.
No hay comentarios:
Publicar un comentario